«Felipe VI ha conseguido renovar la legitimidad de la institución»

La segunda sesión del seminario Diez años de monarquía renovada, ha tenido lugar este lunes, 10 de junio, con el título Monarquía Parlamentaria y Democracia. Organizado por la Academia de Ciencias Morales (ACMyP) y Políticas y REMCO (Red de Estudios de las Monarquías Contemporáneas), ha estado presididopor Benigno Pendás, presidente de la Academia y presentado por Juan José Laborda, ex senador, miembro de la Academia y presidente de REMCO. El acto fue moderado por la periodista Victoria Carvajal.

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«La legitimidad de hoy se entiende bien distinto a como se entendía en otros tiempos», ha comenzado explicando Juan José Laborda, aunque también ha lamentado que «no existen demasiados estudios en torno a este concepto». Laborda ha expuesto la diferencia entre la legitimidad carismática -en términos del sociólogo Max Weber- del Rey Juan Carlos que «firmó la Constitución, aunque nunca la juró», frente a la legitimidad legal del Rey Felipe VI, que sí la juró ante las Cortes.

«Han pasado ya diez años desde la proclamación del Rey Felipe VI», recordaba Victoria Carvajal, aludiendo también a la crisis de legitimidad de la Corona, debido a los escándalos del Rey Juan Carlos: «Hoy se habla más del futuro de la Princesa Leonor que del pasado del Rey Juan Carlos». Felipe VI, ha dicho, ha conseguido «renovar la legitimidad» de la institución.

Iniciaba su exposición el catedrático Javier Tajadura, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad del País Vasco e investigador REMCO, explicando que la legitimad de la Corona no viene de la herencia, como, apuntaba, defienden los enemigos de la Monarquía, sino que tiene una legitimidad funcional, es decir, que nace del papel que cumple dentro del orden constitucional. También ha defendido el carácter no electivo del monarca como seguro de neutralidad suprapartes. «La Corona sirve en España, como en otros países para preservar la democracia y asegurar la estabilidad en el contexto de alta polarización», ha terminado.

«Las monarquías sirven para poner en su sitio a los políticos», iniciaba su ponencia Mauro Guillén, Decano de la Cambridge Judge Business School y miembro del Queen’s College de la Universidad de Cambridge, en su intervención. Ha defendido que la presencia de un monarca impide que los políticos se perpetúen en los sistemas. Además, ha defendido que hay motivos económicos para defender un sistema monárquico parlamentario, pues la propia existencia de esta institución redunda en una mejor defensa de los derechos de propiedad de los ciudadanos.

Jaime Terceiro, catedrático de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidad Complutense y académico de número de la Academia, ha dicho que la monarquía en España ha sido expuesta de manera habitual a «pruebas de estrés»: el 23 de febrero, el 1 de octubre, etc., y que los ha superado de manera airosa. «Nuestras dificultades actuales no se derivan de la Monarquía», ha afirmado, sino de la incapacidad de los partidos para poner en marcha las reformas que el país necesita.

Emilio Lamo de Espinosa, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid ha reconocido el inicio del reinado del Rey Juan Carlos I que «no es que haya sido constitucional, sino también constituyente». El vicepresidente de REMCO ha defendido que monarquía y democracia no solo son compatibles sino que, en el caso de España, ha promovido el desarrollo político de nuestro país y ha puesto en valor el modelo de transparencia que el Rey Felipe VI ha incorporado a la vida de la Familia Real que «ya quisiéramos para otras instituciones del Estado».