Monarquía, crisis constitucional y calidad democrática
El 30 de noviembre, REMCO organizó un seminario en la Fundación Botín en el que se reunieron expertos nacionales e internacionales de la universidad, la sociedad civil y el periodismo para dialogar sobre monarquías calidad democrática, y el papel del Rey en la Constitución española y en la actual coyuntura política, y algunas conclusiones preliminares de un estudio comparado sobre los costes de diversas monarquías y repúblicas europeas.
Tras las presentaciones de Juan José Laborda y de Francisco Beltrán, presidente y director de REMCO, respectivamente, tuvieron lugar las tres mesas programadas con la participación de los investigadores a los que REMCO ha encargado trabajos este año.
La primera, “Monarquía y calidad de la democracia”, moderada por la columnista de ABC María José Fuenteálamo, se abrió con la intervención de Ángel Rivero, que afirmó que “la mitad de las democracias catalogadas como plenas en el mundo son monarquías parlamentarias y los quince países más autoritarios del mundo son Repúblicas populares”, y que “las Monarquías producen más estabilidad y más libertad”.
David Jiménez expuso su idea del “monárquico accidentalista”: “la Monarquía es un agente democratizador y así lo muestra la actuación de Felipe VI en la crisis constitucional de 2017”.
Inger Enkvist opinó “la monarquía en Suecia está muy aceptada y es querida, no se habla de República, y ello tiene que ver con el comportamiento de la familia real: los reyes forman parte del paisaje, del patrimonio cultural de un país. En Suecia, no se habla de Monarquía en abstracto, sino de la familia real”.
Finalmente, Eduardo Álvarez afirmó que “en la monarquía no se deben confundir los poderes con la influencia o la autoridad”, y que “hemos pasado de monarquías extensas –en cuanto al número de miembros con alguna función– a monarquías muy reducidas. ¿Por qué? Primero, porque es una manera de transmitir una imagen más profesionalizada de la institución, pero también por el control de daños: las familias reales están sobreexpuestas a un escrutinio público terrible, y no debe estar todos los días acaparando las portadas de los periódicos”.
La segunda mesa, “Las funciones del Rey en la Constitución“, dirigida por Leyre Iglesias, subdirectora de opinión del diario El Mundo, analizó la figura del Rey en el marco constitucional. Javier Tajadura explicó que “la jefatura del Estado monárquica no es irracional. Es más irracional elegir al jefe de Estado por sufragio universal. Y es que el árbitro debe ser neutral, si no no sirve”.
Germán Teruel afirmó que “los partidos políticos han perdido el sentido institucional, y ya no les preocupa el debate público. Para que el sistema funcione, añadió, “falta lealtad a las instituciones”.
Ignacio Molina recordó que “es preferible lo conveniente a lo perfecto. Cuando diseñas las instituciones democráticas, lo conveniente es claramente preferible a lo perfecto, y esto mejora la calidad de la democracia. Es lo que sucede con la independencia del Banco Central, por ejemplo. No todas las instituciones deben ser democráticas”.
Respecto a la Ley de Amnistía y el 3 de octubre de 2017, los ponentes estuvieron de acuerdo con el papel crucial que tuvo el Rey Felipe VI durante el proceso, sin cuya intervención no se pudo contextualizar la respuesta unificada y democrática que se dio desde el Estado. El profesor Tajadura afirmó que “el Tribunal Constitucional cumplió su función ejemplarmente, pero fue insuficiente. El Rey fue el motor, el impulsor, pero no dio órdenes. Luego actuaron los poderes legítimos: gobierno, Parlamento y Senado”.
Por último, en la tercera mesa, “El coste de monarquías y repúblicas“, que coordinó Ruth Ugalde, periodista encargada de economía y finanzas en el periódico El Confidencial, Daniel Carrasco y Daniel Sánchez presentaron las conclusiones preliminares de un estudio que REMCO publicará en 2024. Refiriéndose a la transparencia de la institución, Daniel Carrasco explicó que “la jefatura es una parte más del Estado. La estructura de la información debe ser idéntica en la jefatura del Estado y en otro ministerio o administración. El problema es que la mayoría de las actividades que realiza la jefatura del Estado son actividades transversales, e incluyen recursos asignados a la jefatura del Estado, a diversos ministerios, a las comunidades autónomas, a los ayuntamientos, etc.”. Respecto al nivel de transparencia actual, “no hay grandes diferencias entre monarquías y repúblicas”.
Cerró el seminario Emilio Lamo de Espinosa, vicepresidente de REMCO, hablando sobre calidad democrática. Lamo dijo que nunca había sido monárquico. En cambio, “sí fui juancarlista”, añadió. A continuación, se refirió a sus estudios sobre la calidad de las democracias: “observé que en los primeros lugares de la lista aparecían monarquías parlamentarias, mientras Francia y Estados Unidos –arquetipos de las repúblicas– estaban mucho más abajo, y estos eran datos objetivos. Freedom House afirmaba que era mucho más probable que un país fuera democrático si era una monarquía que si era una república, pero la cuestión estaba poco estudiada en las ciencias sociales”. Lamo concluyó explicando que “REMCO no es una organización monárquica, pero pretende analizar qué efectos tiene que la Jefatura sea monárquica o no lo sea”.
