La transición a la democracia y la aceptación de la Monarquía española

Durante los años 1976 a 1993 la empresa de estudios de opinión Gallup realizó en España encuestas periódicas destinadas a medir la posición ante la Monarquía y la aceptación del rey Juan Carlos I. En este Comentario se presentan los principales resultados de esas encuestas, que hasta ahora no habían sido publicadas.

En 1969 fue designado el príncipe Juan Carlos como sucesor de la Jefatura del Estado y los estudios de opinión realizados a partir de 1976 muestran que al llegar a la Transición la forma de Estado monárquica gozaba ya de una amplia base de apoyo social.

En plena Transición, en octubre de 1976, Gallup inició una serie de consultas demoscópicas sobre la cuestión monárquica. La investigación se dirigió a dos aspectos diferentes. Por un lado intentaba medir la popularidad del rey Juan Carlos y por otro indagaba sobre la aceptación popular de la Monarquía en España. Avanzamos aquí la formulación de las preguntas y los resultados globales de aquella primera encuesta dirigida al conjunto de la población para saber qué pensaban los españoles sobre la nueva forma del Estado que ponía fin a 36 años de franquismo. La serie completa incluye 41 sondeos de opinión realizados por Gallup entre 1976 y 1993. Entre 1976 y 1979 las muestras fueron de 2.000 personas y de 1.000 a partir de marzo de 1980, lo que implica un margen de error del 2,2% para los primeros años y del 3,1% para los siguientes. Las entrevistas se realizaron en persona, en los domicilios de los individuos, con un muestreo polietápico, con cuotas de edad y sexo.

Parece razonable suponer que el 40% que en 1976 consideraba ya establecida de facto la Monarquía como forma del Estado español estaba expresando también su aceptación de la institución. Pero no estaba claro cuáles eran las preferencias del 38% que solicitaba el refrendo popular. Por ello Gallup decidió desarrollar una investigación cualitativa con la metodología de los “grupos de discusión” seleccionando a los entrevistados entre los que habían contestado su preferencia por el referéndum. Las conclusiones de este estudio cualitativo mostraron que la mitad de los que se pronunciaban por el referéndum apoyaban la Monarquía. Es decir, preferían una Monarquía que fuera legitimada en un referéndum, en lugar de sostenida sobre la inercia de la designación producida en 1969.

Por tanto, en el proceso transicional la población española respaldaba de forma claramente mayoritaria la actuación del Rey con un 79% de aprobación; y también era mayoritariamente favorable a la Monarquía como forma de Estado apoyada por el 59% de los ciudadanos (40% como un hecho aceptado y 19% tras previo referéndum), frente a sólo un 8% descontento con la actuación del Rey y un 19% que deseaba un referéndum para votar a favor de la República.

Desde 1976 a 1981 las dos posiciones sobre la Monarquía se mantuvieron muy cercanas, como muestra el gráfico siguiente, pero la actuación del rey Juan Carlos I durante la intentona de golpe de Estado de 1981 supuso un fuerte empuje a la aceptación de la Monarquía como forma de gobierno.

Ese efecto se aprecia también en el caso de la satisfacción con la actuación del rey Juan Carlos, que en el año 1981 experimenta un pico y se recupera de las caídas producidas durante el turbulento período que va de 1976 a 1980. Pero en este caso la subida producida tras el 23-F es menos llamativa que en el caso anterior porque, como se ha dicho ya, la popularidad del rey Juan Carlos siempre fue, durante estos 16 años que cubre la serie, más alta que la aceptación de la Monarquía como forma política. En definitiva, de 1976 a 1980 existía un importante grupo de ciudadanos en los que el apoyo al monarca convivía con la opinión de que sería conveniente un referéndum para legitimar o rechazar la Monarquía. Este grupo disminuyó radicalmente a partir de 1981. En su momento más bajo, 1986, los que optaban por el referéndum eran sólo el 14%, frente al 38% en el inicio de la serie, en 1976.

Es interesante también conocer la evolución del porcentaje de españoles que no contestan a estas preguntas, bien porque no están interesados en el tema, bien porque no se sienten reflejados en ninguna de las respuestas que se ofrecen. Como puede verse en el siguiente gráfico, y expresa la línea de tendencia, en ambas preguntas el porcentaje de no-respuesta fue disminuyendo durante el período, aunque siempre la pregunta sobre la Monarquía y el referéndum recibió menos respuestas que la pregunta sobre la figura del Rey, algo comprensible porque la primera exige una mayor abstracción e interés por la vida política. En cualquier caso, el bajo porcentaje de no respuesta indica que, al margen de la opinión concreta de los individuos, este es un tema que interesa a la sociedad española.

En las dos últimas oleadas de la encuesta Gallup se incluyó una pregunta sobre el príncipe Felipe. Con la hasta ahora llamativa excepción del Reino Unido, todas las Monarquías europeas
hacen uso normal del derecho a abdicar regulado en las Constituciones. En previsión de la llegada de ese momento sucesorio, Gallup incluyó en las encuestas de septiembre de 1992 y julio de 1993 una nueva pregunta cuyo objetivo era disponer de una primera medida de la opinión de los españoles sobre la “Preparación para la Sucesión” del Heredero de la Corona, que entonces, en 1992, contaba con 24 años.

El resultado muestra un importante apoyo al príncipe Felipe ya en 1992, que aumenta en el siguiente y último sondeo, de 1993.

En resumen, de estos datos hasta ahora no publicados se deduce claramente que la Monarquía española gozaba en el momento de la transición de un importante apoyo popular, y que ese apoyo creció durante los siguientes 16 años, el periodo que cubren estas encuestas, especialmente por la actuación del rey Juan Carlos durante el intento de golpe de Estado de 1981.

*Jorge Miquel Calatayud fue fundador y presidente de Gallup España entre 1976 y 1993.